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Los nidos de las termitas

Los nidos de las termitas

 

Una colonia de termitas se encuentra conformada por una parte inanimada y otra animada. La parte animada son los individuos que viven dentro de la colonia, mientras que la parte inanimada son las estructuras modificadas o creadas para que la colonia viva y se desplace por ellas. En este artículo, veremos en detalle la parte inanimada de la colonia: los específicos y altamente fortificados nidos.

La parte inanimada de una colonia puede estar formada por unos pocos túneles a través de los que se desplazan las termitas, pero frecuentemente esta se encuentra conformada por enormes nidos y una sofisticada red de túneles que se extiende tanto dentro como fuera del nido.

 

Tipos de nidos

Acorde a sus características, los nidos pueden ser: i) Galerías subterráneas; ii) protuberancias que se desarrollan sobre el suelo, lo que puede llegar a generar duros montículos de más de 8 metros de altura; iii) construcciones arbóreas, pero siempre conectadas a la tierra a través de galerías; iv) un sistema de galerías que corren por dentro de la madera.

 

Montículo construido por termitas de la sub-familia Macrotermitinae

Nido arbóreo

Montículo magnético construido por Amitermes meridionalis

 

Los nidos de las termitas son frecuentemente construidos a partir de fecas y saliva, ambos materiales son relativamente inertes a patógenos, son económicos de producir y un excelente material estructural. Tierra del mismo lugar en que viven es normalmente utilizada en la construcción de nidos subterráneos y montículos. Así como los nidos arbóreos son construidos con particulas vegetales parcialmente digeridas.

Aun cuando la gran mayoría de las personas suele relacionar a las termitas con la construcción de los grandes nidos en forma de montículo, lo cierto es que solo un pequeño porcentaje de termitas (solo las sub-familia Macrotermitinae, con algunos ejemplos de menor tamaño presentes en los generos Coptotermes) vive en ellos, entre las que no se encuentra ninguna de las especies presentes en Europa. La gran mayoría de las termitas posee nidos que son simplemente galerías subterráneas. Las termitas sin-soldados (Sub-familia Apicotermitinae) presentan frecuentemente este tipo de nidos, viviendo en una serie de túneles amorfos, aunque también pueden poseer nidos arbóreos de pequeño tamaño. Particularmente llamativos resultan los nidos de la termita Amitermes meridionalis, los que son estructuras planas que se ubican perfectamente en el eje norte-sur, de esta forma controlan la temperatura, exposición e incluso la mantención de su alimentación. El tipo de nido más antiguo (evolutivamente hablando), se caracteriza porque el nido ofrece protección a la vez que sirve como fuente de alimento para la colonia, presentándose como una serie de galerías dentro de un trozo de madera, y es el que en España puede observarse en termitas de la familia Kalotermitidae y Termopsidae.

 

Protección y estabilidad

 

Los nidos de las termitas son estructuras maravillosas, que han servido de inspiración para modelos de construcción humanos y que han evolucionado volviéndose verdaderas obras arquitectónicas.



Nido de Apicotermitinae por fuera (A y B) y dentro (C)

Vivir en un nido es una estrategia que comparten todos los insectos sociales, esta estrategia promueve la evolución de la sociabilidad durante la construcción de este, su reparación y durante su defensa, como también al permitir a los parientes vivir juntos. Sin embargo, esto no es más que un resultado adyacente y no el real objetivo de la construcción de los nidos, siendo la principal función de estos la de proteger a la colonia contra depredadores y condiciones ambientales tales como desecación, temperaturas extremas, vientos y lluvias. Similar es la función que cumplen las galerías, ya que protegen a la colonia durante sus labores de alimentación o, como ocurre en termitas que viven en un trozo de madera, son el resultado de la alimentación.

Los nidos construidos a partir de tierra son más sensibles a los efectos de la naturaleza, pero presentan complejos mecanismos que les ayudan a combatir las condiciones ambientales. Poseen estructuras que actúan como “punta de goteo” para facilitar el paso del agua a través de ellos, y complejos sistemas para facilitar el control de la temperatura y el intercambio de gases entre el nido y el exterior.

https://inhabitat.com/files/termitemound_cross3.jpg

Sistema de ventilación de dos especies del genero Macrotermes



El efecto de los nidos de las termitas en el ecosistema es tal, que se estima son responsables del 30% de las emisiones de metano en el planeta y que serían responsables de generar más CO2 que todos los organismos del planeta tierra juntos. En esta misma línea, pero hacia un punto de vista positivo, se ha demostrado que los nidos de las termitas son fundamentales para combatir la desertificación. Las galerías facilitan la absorción del agua en la tierra, mientras que los nidos proveen de nutrientes y humedad.

https://www.princeton.edu/sites/default/files/styles/half_1x_crop/public/images/2015/02/Homepage_Termites.jpg?itok=G-r4YHuT

Imagen obtenida de la investigación de Bonachela y su equipo (2015), mostrando parches de arbustos sobre los montículos de termitas.



Sin duda alguna las termitas han llevado el arte de la construcción a un nivel tal de refinamiento al que ningún otro animal ha llegado jamás. Esto ha permitido que estos pequeños insectos de cuerpo blando conquisten el mundo y se conviertan en uno de los animales más exitosos sobre la faz de la tierra. Sus nidos son la fuente de alimento para muchos animales (incluidos los humanos) y captan el interés de naturalistas, antropólogos, biólogos, arquitectos, entre muchos otros científicos, y ahora, probablemente también el tuyo.

 

¿Quieres saber más sobre este tema?

Revisa la bibliografía utilizada para la redacción de este artículo:



Abe T. 1987. Evolution of life types in termites. In: Evolution and coadaptation in biotic communities (Kawano S, Connell JH and Hidaka T, Eds.), Tokyo (JP): University of Tokyo Press, pp 125–148.

Bonachela, J. A., Pringle, R. M., Sheffer, E., Coverdale, T. C., Guyton, J. A., Caylor, K. K., ... & Tarnita, C. E. (2015). Termite mounds can increase the robustness of dryland ecosystems to climatic change. Science347(6222), 651-655.



Perna, A., & Theraulaz, G. (2017). When social behaviour is moulded in clay: on growth and form of social insect nests. Journal of Experimental Biology220(1), 83-91.



Eggleton P. 2011. An introduction to termites: biology, taxonomy and functional morphology. In Bignell DE, Roisin Y, Lo N, eds. Biology of Termites: A Modern Synthesis. Dordrecht: Springer. 1-26.



Noirot, C., Darlington, J. P. 2000 Termite nests: architecture, regulation and defence. In Termites: evolution, sociality, symbioses, ecology. (ed. Abe, T., Bignell, D. E., Higashi M.) pp. 121-139. Dordrecht: Kluwer.


 

Un artículo escrito por la Dra. Valeria Palma-Onetto