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La glándula labial de las termitas

La glándula labial de las termitas

Las colonias con miles o incluso millones de individuos, así como su alta composición en proteínas hacen de las termitas una excelente fuente de alimento para muchos animales. Sin embargo, a pesar de su cuerpo blando, las termitas han existido desde hace millones de años sabiendo sobreponerse a la presión predatoria. En el artículo de hoy nos dedicaremos a analizar una estrategia defensiva que puede ser encontrada en todas las castas de termitas y que se genera a partir de una glándula con potentes sustancias tóxicas aun cuando su principal función es la alimenticia, hablamos de la glándula labial.

 

La glándula labial, también conocida como glándula salival, es una estructura pareada donde una agrupación con numerosas células (llamado accini) se conecta con el labio a través de unos canales, a los cuales también se conectan un par de reservorios de agua.

 

Diagrama que ilustra a la glándula labial (Reinhard et al. 1997)

 

Estas glándulas se encuentran presentes en todas las castas y estadios de desarrollo de todas las especies de termitas. Esta presencia globalizada demuestra que es un órgano de suma importancia y que podría estar relacionado con el éxito evolutivo de las termitas. En esta línea, resulta curioso que la glándula labial presenta distintas funciones dependiendo de la casta de la que estemos hablando.

 

La glándula labial en obreras

 

En obreras su función se encuentra principalmente relacionada con la alimentación. Los accinis secretan sustancias que actúan como fagoestimulantes y marcadores de alimentos. En termitas más antiguas evolutivamente hablando, como por ejemplo Kalotermitidae, así como también en termitas cultivadoras de hongos, la glándula labial es la encargada de secretar enzimas celulíticas que les ayudan a realizar la digestión de la madera.

La glándula labial es también importante durante la construcción del nido de las termitas, ya que sería usada para unir y fortalecer los materiales utilizados, actuando como una especie de cemento.

Finalmente, se ha encontrado que las obreras de aquellas termitas que no poseen soldados son más agresivas y utilizando compuestos tóxicos secretados por la glándula labial durante sus ataques. Por otra parte, la obrera de la termita de mandíbulas snapping  Neocapritermes taracua pueden utilizar estas glándulas en forma defensiva, a través de la autotisis corporal. Básicamente, la termita explota liberando los compuestos tóxicos del interior de la glándula frontal (acumulados en los sacos de agua) contra su oponente. Para hacerlo aún más interesante, sobre estás glándulas se encuentra otra glándula especializada la que genera una secreción conocida como “cristal azul”. Este cristal se une a la secreción de la glándula labial generando una sustancia extremadamente tóxica y pegajosa, imposibilitando el movimiento del atacante.

 

Extracto del documental Svět podle termitů, mostrando el mecanismo de ataque de la obrera de N. taracua. (https://www.youtube.com/watch?v=ew1R8Euu39k) 

 

La glándula labial en soldados

 

En soldados, la función de esta glándula es totalmente defensiva. Los accinis secretan quinonas, mono- y sesquiterpenos, compuestos aromáticos o lactonas macrocíclicas que son altamente tóxicos, irritantes y congelantes. Estas sustancias tóxicas son normalmente esparcidas por las mandíbulas, aumentando el grado de daño en las heridas causadas por estas.
Otros compuestos como por ejemplo proteínas o polisacáridos, probablemente causen rigidez en la víctima. La secreción es liberada por la boca durante la pelea y se congela por efecto del aire, resultando frecuentemente moral para el enemigo. Los soldados de Macrotermitinae incluso mantienen sus mandíbulas cerradas sujetando al enemigo mientras que con sus músculos abdominales van bombeando la secreción desde unas glándulas labiales hipertrofiadas.

 

Como puedes ver, las termitas poseen mecanismos realmente increíbles, como es la capacidad del autosacrificio a través de autotisis para proteger a su colonia. Este mecanismo defensivo ocurre primero en aquellas obreras de mayor edad que en aquellas más jóvenes. Todo esto nos vuelve a demostrar que cuando hablamos de una termita no hablamos solo de un individuo, hablamos de un superorganismo.

 

Bibliografía

 

Šobotník, J., Jirošová, A., & Hanus, R. (2010). Chemical warfare in termites. Journal of Insect Physiology, 56(9), 1012-1021.

 

Šobotník J, Bourguignon T, Hanus R, Demianová Z, Pytelková J, et al. (2012) Explosive backpack in old termite workers. Science 337, 436.

 

Sillam-Dussès, D., Krasulová, J., Vrkoslav, V., Pytelková, J., Cvačka, J., Kutalová, K., ... & Šobotník, J. (2012). Comparative study of the labial gland secretion in termites (Isoptera). PloS one, 7(10), e46431.

 

Reinhard, J., Hertel, H., & Kaib, M. (1997). Feeding stimulating signal in labial gland secretion of the subterranean termite Reticulitermes santonensis. Journal of Chemical Ecology, 23(10), 2371-2381.

 

Huang QY, Mao WG, Xia WS, Lei CL (2007) Phagostimulating activity of extracts of labial glands in Odontotermes formosanus (Isoptera: Termitidae). Sociobiology 50: 973–981.

 

Bourguignon, T., Šobotník, J., Brabcová, J., Sillam-Dussès, D., Buček, A., Krasulová, J., ... & Vogel, H. (2015). Molecular mechanism of the two-component suicidal weapon of Neocapritermes taracua old workers. Molecular biology and evolution, 33(3), 809-819.

 

Foto de portada: Una imagen extraída de Bourguignon et al. 2015

 

Un artículo escrito por Valeria Palma-Onetto